Su nombre se debe a que se usaba para ordeñar las vacas lubricando, desinfectando y nutriendo los tejidos de la ubre, evitando así grietas y heridas en los mismos.
Al comprobarse que eso mejoraba también las manos de quienes ordeñaban su uso se extendió y se pensó en comercializarla como un producto cosmético.
Por su alto contenido de vitamina A se recomienda su utilización en el adulto mayor ya que mejora las pieles secas y escamosas.